domingo, 5 de octubre de 2008

Sin recreo


La sirena ha sonado hace dos minutos, 28 segundos y catorce milésimas, pero la profesora continúa su sermón. Me desespera, robar tiempo libre a un niño es como prohibirle ser directo. Lógicamente, no he prestado atención a ninguna de sus enseñanzas, a ver si piensa que el orgullo infantil es menos testarudo que el de un adulto, cuando tengo razón no me da la gana escuchar a quien me la roba con malas artes. Lo mejor es que hemos conseguido estar calladitos, algo que ha ayudado a que la multa final de tiempo ascienda sólo a cinco minutos, 1 segundo y cero milésimas.

Salgo con centellas, relámpagos, calaveras y cerdos ibañescos dibujados sobre mi cabeza; a esta edad somos lo que leemos: un cómic, más allá de lecturas obligatorias de libros para adultos que aprendes a obviar y a odiar el resto de tus días. A nadie le gusta hacer algo por obligación, y menos si te lo imponen a costa de tiempo de recreo. Del ‘Quijote’ me quedo con los dibujos del UHF, los cromos de Danone y los gigantes. No nos dejan beber nada más que agua o tang, por lo que, por muy revitalizador que sea, no conocemos las bondades del bálsamo de fierabrás.

En el patio jugamos al fútbol con un balón de gomaespuma que deja cercos de barro en las cristaleras de las aulas de párvulos, también jugamos a churro, media manga o manga entera, a las canicas, a las chapas, a cambiar cromos, a la comba, a mirar a las niñas, a hacernos los mayores, a comer el sándwich de mamá, a pedir a nuestro amigo un trozo de bocata, a matar hormigas, al escondite inglés, al ‘mi padre tiene diez coches’, al balón prisionero, al teléfono estropeado, a inventores de robots, a contadores de chistes sin rombos, a soñadores sin tapujos, a meones a escondidas, a construir leyendas urbanas, a de mayor quiero ser.

La sirena rompe la escena. De vuelta a clase, me angustio porque ayer no hice los deberes de matemáticas. Ya verás como justo hoy el profe me pregunta a mí. Hecho, mañana sin recreo. Siempre fui un cenizo.
photo by marga ferrer

3 comentarios:

Anónimo dijo...

vaya con el cenizo... :)
muak.

AdR dijo...

En mi colegio no había sirena, era una campana de la que colgaba una cadena que el conserje tocaba :) Tengo guardado algo de eso para la novela que escribo :)

Abrazos.
p.d.: Anda que hay más gente viendo a los Lunnis que a los Rolling Stones...

Óscar dijo...

Pues adr, no te cortes en adelantar fragmentos, qué mejor promoción que la incertidumbre de los contenidos abiertos.

Saludos. :-)