miércoles, 19 de noviembre de 2008

Suplantados



Carlos salió a la calle vestido de lo que no le tocaba, de algo que jamás pensó que iba a lucir para sentirse seguro de sí mismo, de alcornoque infiel a su persona. Prefirió cabalgar el día sin ser él, optó por ofrecer la imagen que pensaba que aplaudirían los de su entorno, la del necio escondido en un rol incómodo. Lo mismo le pasó a Cristina que, después de romper con Sergio, tras una relación de once años basada en métodos tradicionales de subsistencia en pareja, emprendió una nueva aventura con el macarra del barrio, comenzó a tomar pastillas y a esnifar cocaína porque así demostraría que había superado su relación anterior y que era chachi, una tía dabuten. A Esteban no le apetecía nunca salir pero pudo más la presión ejercida por sus ‘amigos’; era el ‘rajao’, el panoli, el tonto del grupo, el que nunca bebía más de la cuenta, el que no decía nada a las chicas, el que recibía la colleja en el metro cuando abría la boca, el que salió tantas veces que un día acabó con el corazón roto en la puerta de un pub de mala muerte, sin que ninguna de las polillas de barrio que lo rodeaban hubieran hecho algo por evitarlo. Suplantaron su personalidad para adaptarse a la de una superficialidad incómoda, la del día a día, la de las pruebas de fuego en épocas de vacas flacas, la del barrio apagado, la de la bruma carcomida en la ciudad contaminada, la de los días cortos que nunca acaban, la del fracaso escolar, la de la ostentación falaz, la de los nuevos ricos sin dinero, la de la apariencia fantasma, la del qué dirán urbano. Esperad.
photo by marga ferrer

5 comentarios:

Anónimo dijo...

creo que esto pasa por desgracia muy a menudo...
muak.

titiritera dijo...

hola Oscar. A veces nos encontramos en momentos tan bajos, tan indefensos, que nos dejamos suplantar por la personalidad que nos parece nos va a dejar sobrevivir mejor. La pena es que dicha suplantación a menudo perdura más de lo que debería, y acabamos sintiéndonos tristes títeres de una vida que acabamos reconociendo no es la nuestra. Lo malo es cuando ya no hay fuerzas para volver a encontrarnos. Besitos

AdR dijo...

No me gustaría que me suplantasen, como yo no suplanto... además me sentiría fatal en ambos casos... de todas formas, escribiendo como escribes y metaforeando como sueles hacerlo... a uno le dan ganas incluso de suplantar a Bonaparte, aunque esté hecho polvo :)

Abrazos.

AdR dijo...

¡Anda, titiritera, tú por aquí!

Besitos :)

tocala de nuevo, Montilla dijo...

A raíz de las multas a los comerciantes en el barrio de Sans en Barcelona por los organismos de la normalización cat ha surgido este vídeo, es una tragicomedia digna de verse.

Os recomiendo la visión de CASABLANCA de LLOBREGAT, dedicado especialmente a los que apoyan el CAC (centro de multas por rotular en castellano y cerrar emisoras por criticar las políticas del tripartit) y en especialmente a los que están por todo lo contrario.

CASABLANCA de LLOBREGAT vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=mEQShmIO2vI
(Unir en una línea si sale el enlace cortado).

Es genial. Gracias por verlo y también por su difusión. Ya estamos en la época de los años 30 de Alemania.