sábado, 1 de noviembre de 2008

Ultratumba


Silencio. Los muertos no hablan, callan, dejan de usar la palabra, la misma que malgastaron en vida, la que ocasionó meteduras de pata, correcciones ejemplares, disgustos a discreción, insultos viles, transmisión de conocimiento, opiniones vacuas, intervenciones estelares, argumentos empolvados de sapiencia, coloquios estereotipados, frases hechas y otras fórmulas de qué dirán utilizadas a tiempo.

No he saludado pero ya me han respondido ‘bien y tú’, no he preguntado qué tal y ya me han contestado ‘pues aquí estamos’, no he hablado y me han recriminado el silencio. Nos damos codazos en vida por tener la razón, escuchamos poco, hablamos demasiado y reproducimos percepciones que asumimos como propias en señal de argumentación original arrojada en bloque sobre nuestros interlocutores. Quien no habla, no existe, calla, silencia. Quien está muerto ha dejado de existir porque ha dejado de hablar, de defender su presencia con el verbo o con la comunicación transformada en lenguaje de signos, según el caso.

Silencio. Es el fin de semana de los santos, de los difuntos, dos días oficiales para escuchar las voces de ultratumba, las de los que no están, las mismas que dejaron de hablar hace tiempo, unas más, otras menos. Si por algo se identifica la muerte, esa dimensión tan desconocida en vida para los mortales, es por la ausencia de expresión, la comunicación cero, el frío, la eterna espera por el resurgir de las palabras apagadas.
photo by somos

3 comentarios:

Sela dijo...

Me gusta mucho el silencio. Y sé que han respondido a mis silencios.
Y me los han recriminado también.
Saludos.

Óscar dijo...

¿Quién respondía a tus silencios?, ¿los que callarán algún día o aquellos que ya lo están?

Saludos

Anónimo dijo...

un mundo en el que el descanso eterno será para todos...
muak.