jueves, 11 de diciembre de 2008

De plásticos y viandas


Plásticos guiados por agujas que dan vida a una fiesta, ingrediente fundamental de los guateques paternos, hoy asoman sus crujidos de sonido de vez en cuando, en fiestas privadas de cuatro amigos que fueron y que serán otra cosa, donde la nostalgia es la que preside la escena, o en discotecas que compiten por ver quién imita mejor a golpe de talonario a las inigualables producciones musicales del verano en Ibiza.

El otro día tuve la suerte de improvisar una cena en casa de unos colegas de profesión que, además de ayudarme a deleitar el paladar con gustosas viandas, pincharon numerosos vinilos procedentes de la estantería remember de su salón. Disfruté de lo lindo de temas sin resonancia de hojalata, con saltos de aguja incluidos, clásicos del rock de ayer y de hoy, y del goce de tener entre mis sentidos la sensación del paso del tiempo recreada con borbotones de graves, guitarreos, un poquito de vino y una pátina de conversación sincronizada que envolvió la noche de magia.
photo by somos

6 comentarios:

AdR dijo...

Di que sí. ¿Sabes? Yo tengo mi gramola particular conectada a la tele de plasma :) Apenas la uso, porque para mí es muy especial, y me gustaría hacerlo con alguien al lado.

Tengo un par de discos de Billie Holiday que ni siquiera he probado...

Abrazos

Óscar dijo...

No te quedes con las ganas de hacer cosas porque como los días pasan y se convierten en semanas y después en meses y luego en años, al final lo que coge polvo se estropea o lo que se deja para mañana nunca llega...

Saludos

La Vía Láctea dijo...

Ese vinilo que suena en la fotografía me suena de algo (valga la redundancia). A parte de lo que pueda contener entre sus surcos, la imagen de un disco es una de las cosas más sugerentes que conozco. Un tío más avezado que yo en metáforas y dobles significados (verbi gratia, usted) seguro que puede alcanzar el fin existencial de una espiral encerrada en un círculo y su relación con el principio y final sonoro de todas las cosas mientras, como escribía Sabino Méndez y cantaba Loquillo, una aguja le atraviesa el corazón.

Óscar dijo...

Grande, Voro, grande. Está claro que a vinilazos no te gana nadie, ni el que le propinó el zapatazo a Bush.

Un abrazote

Ruth dijo...

Comprar vinilos allá por donde vas, almacenarlos en una estantería, quitarles el polvo, ponerles plásticos protectores, enseñarlos con orgullo a los amigos y hacerlos sonar es un acto romántico que espero no desaparezca. Como espero que tampoco lo haga la prensa en papel. Buena conversación. Buena reflexión la de esa tarde-noche. Hay que improvisar más.

360 soma oscar dijo...

Justamente participé ayer como ponente en las III Jornadas de Periodismo Digital y ése fue uno de los temas más tratados.

Los expertos coindieron en señalar que las editoras ya saben que el papel de la prensa escrita tiene fecha de caducidad. ¿Cuándo? Hagan sus apuestas. Siempre nos quedarán los vinilos. Un besote, Ruth. Siempre