viernes, 26 de diciembre de 2008

Madrid 30*


La discordia entre la soltería y el compromiso nace cuando dejamos de salir con los amigos. El punto de encuentro habitual ha dejado de esconder la magia de antaño; no hacía falta programar la ‘quedada’, un rumor preestablecido nos convocaba allí a todos. Desde hace un tiempo cada cual ha emprendido un viaje vital dispar, sin compromiso con la falta de compromiso. Si se da la casualidad de coincidir tres de los diez que no faltábamos a la cita es motivo sobrado para una borrachera recogida, sin más aspavientos, sin coger el metro, sin moverse. Ni transporte público ni ahora privado, ¿para qué? “No liguéis, es innecesario, cualquier persona con dos dedos de frente vería vuestra fecha de caducidad. La lleváis inscrita en vuestra alma de soñadores, en vuestro club privado de recuerdos, en vuestro corazón con olor a naftalina y a sudor de abuelo”. Eructos de grandeza, delirios de barrio, punto de partida.

La calle Barceló ha dejado de ser la calle del But; la calle San Marcos ya no es la del The Cult; en la plaza de Chueca se reivindican derechos con más fuerza que antaño, cuando bailábamos temas The Mission, The Smiths o The Cure en el Osario. Nadie tenía que mirar a nadie, todos formábamos parte de nosotros sin prejuzgarnos por ser borrachos, gays, lesbianas o vividores. El Túnel ha dejado de descuidar uno de sus dos grifos de cerveza, quizá porque la gente ahora es más descarada al ponerse tres minis de gorra; Depeche Mode servía para anestesiar el ánimo justiciero de un propietario sin clientela los jueves; Malasaña hierve con el ruido de un botellón despertado por el afán de la nueva restauración, bares parecidos a Ikea en la imagen y a un atracador en las formas.

Tendríamos que aparcar esta perspectiva del vértigo. Somos libres, claro, pero no utilicemos la libertad para homogeneizar nuestro pasado, que bien valioso es si se presenta con dos canónigos, en una fuente de cerámica de Sargadelos. ¡Qué rica sabe la fantasía de una amistad guardada en un frasco que soportaba garbanzos! Ya sabéis, la sociedad del reciclaje, esa costumbre de poner de moda lo que nunca ha dejado de serlo. Pasad, bienvenidos, podéis gritar.
photo by somos
*Artículo publicado por Óscar Delgado en la revista duermevela en su número de diciembre de 2007

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