jueves, 18 de diciembre de 2008

No era un vampiro


Ha muerto Francisco Casavella, el escritor del Premio Nadal 2008, el mismo que cambió su apellido para que no le confundieran con otro, el autor de novelas cercanas cuyo registro alteró por la filosofía vampírica de ‘Lo que sé de los vampiros’, una obra extensa que leí con avidez la pasada primavera, con la que me sumergí en logias dieciochescas en un recorrido pícaro por la España de la expulsión de los jesuitas, la Roma de los artistas y los países del norte de Europa de reyes y príncipes destronados. Un continente y una época de vampiros que Francisco Casavella recreó en las páginas de una novela de la que ya se habló aquí. La oscuridad de un momento histórico marcado por quién sobrevivía, cómo y a qué precio. Vampiros diferentes a los de Stoker, chupasangres que habitaban las vidas de la gente de bien y de mal, los mismos que hoy se visten de farsantes.

Francisco Casavella se ha ido en el siglo XXI del frenesí a los 45 años. Un infarto ha detenido sus letras. Deja un cerco de palabras reconstruidas en sus novelas, aplaudidas por los titulares que hoy recogen la fatalidad y reflexionadas por espacios para el comentario como este blog. Un saludo, Francisco, será un placer seguir leyéndote.

1 comentario:

AdR dijo...

Es una pena, tan joven. Tengo que leer algo suyo, tengo muchas carencias.