sábado, 3 de enero de 2009

Redes


No, no quiero leer ese correo, creo que es lo de siempre, alguien que me invita a ser su amigo en Facebook, me niego. Yo tampoco, prefiero quedarme como estoy, con mi teléfono móvil, mi cuenta de correo electrónico, el Messenger y poco más. Pues no tenéis ni idea, con la de amigos que se hacen en las redes sociales, yo tengo 278 y no me quita mucho tiempo el contactar con ellos, siempre hay unos con los que te comunicas más que con otros. Tienes razón, yo aprovecho los descansos de las películas que ponen en la tele para mirar mis mensajes, escribir en los muros de los demás y proponer nuevos amigos. No entiendo cómo os gusta tanto que os invadan la intimidad, o que reproduzcan una foto tuya de hace veinte años en un estado poco equiparable con el actual. Pues yo he creado un grupo de debate al que ha llegado aquella persona de mi infancia que compartía pupitre en clase, no veas qué ilusión me ha hecho. Eso no es una ventaja, la vida se compone de retales y las personas vienen y van, pasan de ser protagonistas en nuestra existencia a ser meros comparsas de la infancia, la adolescencia, la universidad o de las prácticas en no se qué empresa, y ya está. Bueno, pero es bonito rescatar a los que pensabas que jamás volverías a ver o a los que ni siquiera tu cabeza guardaba un pequeño recuerdo. Pues si es así es porque el cerebro es más listo, obvia la información inútil para funcionar día a día. ¿Para qué coño quieres hablar con el hijo del vecino del sexto?, ¿no tuviste suficiente con perder contra él a las chapas cuando eras pequeño?, ¿qué queda de aquella persona y qué ha sido de ti? Te tengo que dejar, había prometido responder el mensaje escrito en mi muro y si no lo hago ahora luego lo voy a tener imposible.

La tradición oral desaparece al mismo ritmo que crece la virtualidad de la amistad a discreción.
photo by somos

2 comentarios:

Eduardo Manzana dijo...

otra imposición mas...
ahora tenemos que tener millones de amigos....
el fuckbook y similares nos obligan a ello....
todos conectados..... que nadie escape...
saludos

Óscar Delgado dijo...

Nos vigilan bajo apariencias dispares pero útiles todas ellas para no atravesar el cerco que nos separa del radar.

Saludos Eduardo, un placer tenerte por aquí.