lunes, 2 de febrero de 2009

Vuelta al pueblo


Iba calado, tenía ansiedad y el alma mojada. Por fin pudo respirar cuando encontró el cobijo que sus huesos de cristal pedían a gritos, antes de desmoronarse. No es que a sus 35 años sufriera de artrosis, pero había permanecido todo el día en la calle, de aquí para allá, como brújula desbocada, sin saber qué hacer después de la noticia que le habían dado. Decidió resguardarse en el metro. Al pasar bajo el umbral de la puerta equivocada, la correspondiente a la salida, y tras topar con dos hombros, un “joder, a ver si miramos” y un guardia de seguridad que le amenazó con tirar de porra, quedó hipnotizado por la brisa de aire caliente que fluía del subsuelo, como oxígeno respirado mil veces, reciclado en mil penas. Su boca, ya reseca por la angustia padecida, sentía la carencia de saliva. Al intentar tragar no encontró nada más que la aspereza de su lengua sobre una película espesa de aliento con olor a estómago vacío, consecuencia del ayuno al que su nueva situación le había conducido.

Ya en el andén, no se atrevió a levantar la vista de sus zapatos, avergonzado de estar donde no estaba, y de ser quien no acostumbraba. Pisoteó el ejemplar de un periódico gratuito moribundo que, antes de terminar en el suelo, habría sido leído por 49 personas, audiencia prevista por la editorial para evitar aprobar un ERE que dejara en la calle a un nuevo puñado de redactores mileuristas. “Vuelta al pueblo”, leyó. La ciudad se pudría, la gente volvía al campo a trabajar. Él no era de pueblo, pero su mujer sí, la misma que a esa hora preparaba una cena de fondo de nevera para sus dos hijos mientras esperaba la llegada de su marido, el único que conservaba un puesto de trabajo en casa, por lo menos hasta esa noche oscura en la que ella abrió la puerta a un nuevo parado demacrado.
photo by somos

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder, espero que por lo menos además del titular de 'Vuelta al pueblo' le diera tiempo a leer 'El Sporting apela a la épica para llevarse otra victoria de prestigio'
Gutsavo Reggi

AdR dijo...

Me ha parecido un vaticinio maravilloso. Y si lo pienso, si no fuera tan... cruel... ojalá pasara eso. La vuelta a los campos. Seguro que viviríamos más, y más tranquilos.

Óscar dijo...

Gustavo Reggi: el fútbol, ese fenómeno de masas que atrae a autocares y autocares desde los pueblos cada domingo...

ADR: ¿Cruel? puede ser, aunque la realidad, cuanto menos maquillada, más cruel.

La Vía Láctea dijo...

1- Joder, si un optimista bien informado como tú escribe cosas tan pesimistas como las que podría escribir yo, es que la cosa está muy malita.

2- ¿Y yo a que pueblo puedo volver, si se puede saber?

Monica Alvarez dijo...

La realidad supera a la ficción.Los parados o cesantes como le llamamos en Chile,están aumentando de manera significativa.Cosa nunca vista.En mi familia ya van tres(dos hermanos y una cuñada).La cosa está y se viene seria.
Bueno tu relato y contingente.

Saludos desde Chile

Óscar dijo...

La vía láctea: Siempre se puede volver al pueblo de la ilusión, en el que no hay teles donde escuchar la palabra 'crisis', ni radios donde sintonizar el dial oficial de la recesión. Sólo optmismo, manque las palabras relatadas apunten hacia una cierta amargura que no ha de ser necesariamente pesimista...

Mónica: Es cierto, el cerco se estrecha, cada vez es más difícil encontrar a alguien que no se haya visto salpicado de alguna forma por el problema del paro. Muchos son los que pueden ofrecer ejemplos cercanos de familiares y/o amigos afectados por esta lacra.

Saludos, Mónica. Bienvenida

Marcela dijo...

Y es que sí o sí debe haber algún cambio en la economía mundial. Volver a los pueblos, salir de este sistema actual, es una posibilidad optimista.
Buen relato. Un beso.

Óscar dijo...

Gracias por tu visita, Marcela. Siempre nos quedará el optimismo, como esa libertad interior a la que apelaron muchos de los sufridores de la historia para superar los momentos de angustia.