miércoles, 20 de mayo de 2009

Televisión de pandereta


TVE ha puesto esta semana el colofón a una serie de despropósitos causados por la desidia de quienes la dirigen. A la desafortunada, inapropiada y vergonzosa censura de la pitada del himno español en la final de la Copa del Rey sumamos una larga lista de impertinencias hacia su audiencia, la misma a la que la televisión pública, la de todos los contribuyentes, trata como un mostrenco ignorante y heterogéneo carente de inteligencia, criterio u opinión.

La falta de pericia ha conducido a los creativos (imaginarios) de la televisión de todos a imitar a golpe de despliegues técnicos (chapuceros y desproporcionados) a la competencia (privada). De nuevo rescatamos aquí el sempiterno ejemplo del motociclismo. Con todos los respetos a los aficionados a este deporte (o espectáculo), TVE se ha empeñado en configurar el gusto de su audiencia con un modelo de pseudoacontecimiento sufragado por capital hispano-italiano cuyos inversores quieren denominar mundial. Realmente es una competición entre España e Italia con invitados (comparsas) de otros países que confieren la internacionalidad que pretenden proyectar en minutos y minutos de telediario, con directos de meros entrenamientos extraoficiales, llamadas a las retransmisiones en programas del corazón, autobombo revestido de primicia mundial en espacios informativos, entrevistas de pacotilla a los héroes del motor y otras estratagemas mal montadas, acartonadas y cutres que alimentan y visten de rigurosidad informativa la vaina de las motos.

Master Cadena, Mapfre, Jack and Jones, el escudo del Valencia C.F., Bancaja y alguna marca italiana son los referentes de lo que TVE pretende revestir de evento internacional a gran escala a todas horas. ¿A quién quieren engañar?, ¿es noticiable por el mero hecho de que la cadena o medio de comunicación en cuestión ostente los derechos de retransmisión?, ¿puede devorarse con esa excusa la verdadera información deportiva?, ¿es menos noticiable otra pseudorealidad como la F1 porque los derechos los tenga La Sexta?, ¿es más importante el mundial de motociclismo que ninguna otra cuestión de la actualidad deportiva?, ¿es servicio público manipular el gusto de la audiencia revistiendo de interés general contenidos de segunda fila?, ¿somos tontos?

Otro ejemplo de pericia lo encontramos en la chapuza del Master Series de Madrid, que tropezó con el deseo de quienes pretendían ver las semifinales del Festival de Eurovisión (tuvieron que elegir a sus candidatos en diferido, como votos caídos en saco roto). Pero hay más. El pasado martes sorprendió a propios y a extraños lo que sólo puede verse en esta televisión de pandereta. Cuando estaba a punto de cumplirse el último minuto del segundo partido de cuartos de final de los play-offs de la ACB entre el DKV Joventut y el Real Madrid, los telespectadores asistieron a otro vergonzoso espectáculo de los sabios que dirigen el cotarro de la res pública: el sorteo de la Bono Loto hizo acto de presencia en la retransmisión dejando en una ventana más pequeña el desenlace del partido de baloncesto, con atasco del bombo de las bolas del reintegro incluido que demoró aún más si cabe la visualización del partido. Otro recurso mal imitado (e imperdonable) de la competencia (privada, insistimos) que Telecinco generalizó al retransmitir de forma simultánea la publicidad y los grandes premios de Fórmula 1.
photo by somos
(retransmisión Bono Loto y partido ACB)

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