sábado, 4 de julio de 2009

Visión ochentera


Hoy me han prestado unos ojos ochenteros. Para los cachivaches soy bastante escéptico, o vergonzoso mejor, por lo que me ha costado decidirme entre si dejarlos en una caja de bolas chinas sin bolas chinas, en la huevera de la nevera o en la cavidad intercambiable de mi rostro, la misma que me permite tener visiones poliformes en función de mi estado de ánimo. En definitiva, que me los he enchufado sin mediar palabra, más allá del diálogo interno recién reflejado, y he salido a la calle. No he pestañeado, mejor dicho, el shock ha sido tan intenso que no he podido recordar nada más allá de mi memoria larga, sin lápiz pequeño, sin cassette, sin supercinexin, sin youtube, noshajodido.

Al abrir la puerta que da a la calle casi me atropella un chaval que iba sobre una akimoto. Sí, sí, la que parece esponsorizar al Villarreal (eso sería hoy, por entonces jugaría en segunda b o en tercera). Afortunadamente, sé que frente a la entrada de mi casa hay un carril bici que debió inventarse antes de los ochenta porque no me ha hecho falta apuntarlo en la libreta enri. Es malísima esta historia. Qué vais a esperar, si hablamos de la serie b española de una época marcada por la movida, el golpe de estado, naranjito, la otan, mecano y cuatro más (felipe gonzález mediante).

El pan cuesta 12 pesetas y se rumorea entre la población que va a subir un par de ellas. La que se va a liar. Me encuentro con Paco, el vecino imberbe del segundo. Estoy invitado a jugar en su casa al panama joe, un juego del spectrum 16 k. Todo un acontecimiento superado de inmediato por el fernando martín, de dinamic, la misma casa que unos meses después saca al mercado el emilio butragueño. Tengo sueño. Me voy a dormir con gusiluz y mañana (o pasado) os cuento el desenlace de la probatura de los ojos ochenteros.
photo by somos

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