sábado, 31 de octubre de 2009

Adherencias


Las arañas del tiempo tejen una tela viscosa que abandonan a su suerte cuando ya no pueden cazar recuerdos. Se marchan hacia torturas lejanas, a tender puentes de seda entre el presente y el pasado que lo marcó. Saben que pocos superan el lastre de los minutos acumulados a deshora, de las equivocaciones masticadas en noches de insomnio, de las mentiras envueltas en miedos.

Es difícil localizar a alguien que haya conseguido expulsar de su existencia a las arañas del tiempo; funambulistas en vida, mudos en el café. Ocultan su logro con el anonimato del inadvertido, concentrados en pisar firme sobre las adherencias que dejaron las telas del recuerdo borrado. Caminan sobre el fósil de lo que fueron, de lo olvidado, de lo archivado sin el ansia del apremio, solos.

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