martes, 6 de octubre de 2009

Don Hipólito


Me quedo con ganas de contarte cosas, de escuchar tus nuevas, de verte, de hablar contigo como cuando era un niño grande con ganas de comerse el mundo.

Me quedo triste en la distancia por no haber estado presente en los reconocimientos que mereciste como nadie. Tú, experto en vida, curioso de las personas, Quijote de la Castilla Vieja.

Me quedo mudo, aún con letras, para mandarte el guiño que da la vida cuando encuentra un apagón tan sonado como el que hoy me ha sacudido.

Me quedo con el anhelo de haber podido compartir contigo un día más el mantel de los sueños a medida de quien los desea.

Gracias por tus lecciones de vida, gracias por tu sabiduría, gracias por tu experiencia, gracias por tu erudición, gracias por tu campechanía. Gracias por la amistad que has compartido con esa persona que tan bien conociste y que tanto respetaste, la más enrevesada y bonachona del planeta; gracias por haberte ido sin meter ruido, con tu elegancia habitual, con el silencio del que siempre ha sabido ser discreto, gracias por haber existido.

A Hipólito Pérez Calvo, que en paz descanse.

2 comentarios:

Álvaro Pérez Mulas dijo...

Gracias por tus palabras, Óscar

Anónimo dijo...

Yo le conocí en un viaje de Salamanca a Madrid que jamás olvidaré.
Una gran persona, sin duda.