jueves, 7 de enero de 2010

Los reyes de la caverna

Está lleno. Oxígeno respirado, humo de tabaco, proyector HD y pantalla de 100 pulgadas. Juega el Valencia. Nadie de los habituales se lo pierde. Cervezas a gogó, cubatas dominicales, patatas chips, cacahuetes y algún que otro mojito. Es un pub cualquiera, en una calle cualquiera, a una hora cualquiera de un domingo cualquiera de invierno. En juego, tres puntos cualquieras. Quizá algo más, pero plasmarlo aquí sería entrar en conceptos grandilocuentes o exacerbados. Al fin y al cabo, es un deporte, un juego.

Algarabía en las calles, caramelos, juguetes e ilusión masticada. Los mayores con memoria son niños por un día; los pequeños, ilusos emocionados. El pub está semivacío hasta que llegan los reyes de la caverna*. Villa, Joaquín, Bruno y Curro Torres. Se apostan en la barra mientras sus familias numerosas ocupan las sillas del bar, las mismas sillas desgastadas por las nalgas de la afición dominguera, frente a la misma pantalla de 100 pulgadas, hoy enrollada. Cerveza con limón, chocolate, café y patatas chips.

Los reyes de la caverna han roto la esclavitud de quienes veían deformadas sus siluetas cada domingo en la pantalla de 100 pulgadas. Es día de Reyes pero de otro tipo de reyes. El balón no rueda, el mito se rompe. Los futbolistas son de carne y hueso, respiran, beben, comen, sonríen, son padres, son reyes del fútbol, reyes magos y reyes de la caverna. Foto por aquí, autógrafo por allá. Pero sin gritos, sin desorden, el público da la apariencia de normalidad, rota por los SMS que avisan a allegados y a alejados de que están junto a sus ídolos, o no. Nadie se sorprende.

El domingo el telón de la caverna volverá a tenderse y los jugadores proyectarán de nuevo las mentiras de la competición. Pisa la colilla.
photo by marga ferrer
*Los reyes de la caverna fueron vistos el día de Reyes en l’Eliana (Valencia).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ayyyyyyyy... qué pena no compartirlo. Sigo buscando un vuelo!