lunes, 19 de septiembre de 2011

En esencia...


Contar los camiones que transitan en sentido contrario para aligerar la losa que significa un viaje de larga distancia en un Seat 132 es un ejercicio de supervivencia. También imaginar el número de habitantes que hay en los pueblos de la nacional, que atraviesa el vehículo en su tránsito hacia una zona rural reseca, difuminada por el carboncillo del dibujante urbanita que sólo regresa al entorno que le vio nacer cuando el calendario le recuerda el olor a clavel barato de cementerio.  

Volar con la imaginación sin terroristas suicidas a bordo es divertido mientras el pasaje que te llena de ilusión evocadora contenga fecha de regreso. Si quieres, también puedes subir al autobús que te lleva al colegio de lunes a viernes, o elegir aquella mañana en que el edificio tumbado con ruedas y 60 asientos dice basta en mitad de la artería principal del barrio porque una nevada de calado histórico le impide circular más allá del blanco.

Escribir es evocar, la esencia de la reconstrucción de momentos, el apellido de este blog y una vía para cabalgar entre el pasado y el futuro, de situarse ‘por encima del tiempo’, frase construida en aquella reunión de reencuentro tardouniversitario en Madrid, cuando las bodas de los amigos tenían el acento de la novedad y la verborrea todavía conservaba el aliento al Dyc de las grandes ocasiones. Entonces dijimos que cada uno describiría el significado que le daríamos a ese complemento conceptual. Sin duda, vestimos el discurrir de la vida como nos han enseñado a no hacerlo (o sí): ‘por encima del tiempo’.

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