domingo, 14 de abril de 2013

Estacionalidad tuitera

Twitter ya tiene su Skynet. Quien más, quien menos habrá presenciado la metamorfosis registrada en esta red social a lo largo de los últimos meses. Las máquinas, los robots, los patrocinios, los relojes automáticos que sincronizan tuits a las horas más oportunas, el silencio mencionado cuando el tuit no ataca al orgullo del mencionado, la palabra prostituida a precio de coste, el comunicado oficial compartido en 140 caracteres sin más matices que los heredados de la versión tradicional, el ruido programado y el si no me sigues yo no te sigo a ti porque así lo dicta la aplicación que he activado para inflar mi globo de followers...

La conversación va y viene a un ritmo asonante, sin concordancia entre la construcción de discursos y la voluntad de hacerlo por parte de los interlocutores que lucen palmito de lo que han escrito o protagonizado, de donde participarán como ponentes o de presentadores de no sé qué libro.

La realidad tuiteada, paralela por herencia a los hechos televisivos, a los eventos sociales sincronizados en directo con tuits de titulares o a otras formas de guardar offline, también ha visto reconvertida su intensidad. Cada vez se tuitean menos mensajes alejados de la convocatoria tradicional. La estacionalidad marca el reloj y la herencia offline desbanca la fuerza influyente que aparentaba tener Twitter hasta ayer.

Como si el tablón del juego tuitero ahora fuera figuradamente una pista de frontón después de años de acoger la actividad en miles de pistas de tenis en las que había peloteo de ida y vuelta. Hoy una máquina suministra pelotas al jugador hasta que las revienta contra la pared.

Esto de las plataformas va por épocas. Twitter necesitará antiestamínicos de credibilidad para aguantar el tirón de las alergias primaverales. RT, please.

No hay comentarios: